¿Qué es el archivo muerto de una empresa?
Es la documentación que ya no se usa en el día a día, pero que la empresa debe conservar: expedientes cerrados, contabilidad de ejercicios pasados, contratos vencidos, escrituras. Casi nunca se consulta, y cuando alguien la pide, suele ser con prisa y con plazo.
¿EonDoc reemplaza la bodega de archivo muerto?
Reemplaza la bodega de lo que ya es digital: esos documentos dejan de ocupar espacio en tus discos y servidores, y los recuperas en segundos desde el navegador. El papel hay que digitalizarlo primero, porque EonDoc resguarda archivos, no cajas.
¿Dónde se guardan mis documentos?
En centros de datos de Amazon Web Services (AWS), en Estados Unidos. Esa infraestructura se audita contra los estándares de seguridad más exigentes —entre ellos ISO 27001, SOC 1 y SOC 2, y PCI DSS— y el servicio de almacenamiento que usamos es de los elegibles para manejar información médica bajo HIPAA. Cada cliente tiene su propio espacio, separado de los demás.
¿Quién puede ver mis documentos?
Solo las personas que tu empresa autoriza, con su cuenta corporativa de Microsoft. Además, cada descarga pide un código de su token virtual. Los documentos se guardan con un identificador que no revela su nombre ni su contenido.
¿Qué pasa si borro o cambio un archivo en mi servidor?
Depende del modo que elijas para cada carpeta. En modo espejo, EonDoc refleja los cambios de tu disco. En modo retención, nunca borra nada: cada cambio se guarda como una versión nueva y el original se conserva.
¿Cuánto tiempo se conservan los documentos?
El que defina tu política o la ley que te aplique; por ejemplo, cinco años para la documentación fiscal. No hay límite de espacio ni de número de documentos.
¿Qué necesito instalar?
Solo el agente de sincronización en el servidor donde viven tus archivos. Es un programa ligero que no requiere base de datos ni servicios adicionales. Tu equipo consulta desde el navegador.
¿Puedo buscar dentro de los documentos?
La búsqueda trabaja sobre la carpeta, el nombre y los datos registrados de cada documento, sin importar mayúsculas ni acentos. Basta con un dato que identifique el expediente, como el nombre de un cliente, un folio o un número de contrato.